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Radar: Son vidas de jóvenes

Por iniciativa de la fracción del PUSC, 40 diputados acordaron pedir al presidente suspender la aplicación de la guía para atender y orientar a los estudiantes que se autolesionen o estén en riesgo de suicidio. Me sorprende la falta de reflexión y rigor ético que revela este episodio.

Eduardo Ulibarri Bilbao
Eduardo Ulibarri Bilbao

Durante poco más de un año, especialistas de varias instituciones elaboraron una guía para atender y orientar a los estudiantes que se autolesionen o estén en riesgo de suicidio. Objetivo: mejorar la calidad de sus vidas y, en casos extremos, salvarlas. El lunes, por iniciativa de la fracción del PUSC, 40 diputados acordaron pedir al presidente, Carlos Alvarado, que suspenda la aplicación de esa guía. Objetivo: golpear políticamente al ministro de Educación, Édgar Mora, aunque sea a costa de jóvenes en riesgo.

Aún no salgo de mi asombro (también enojo) por la inversión de valores que esta decisión implica. El Ejecutivo podría ignorarla y evitar así mayores daños. Los diputados que dijeron sí, en cambio, ya los han causado: a ellos mismos, a un sentido de decencia elemental en el ejercicio del cargo y al prestigio de la Asamblea Legislativa.

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