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Radar: El riesgo del desplome

El gran debate de hoy no se reduce a opciones políticas, económicas, sociales o institucionales, sino del posible retroceso o desplome de los bastiones de nuestra convivencia.

Eduardo Ulibarri Bilbao
Eduardo Ulibarri Bilbao

Hasta hace poco, el país parecía estar superando nocivas fracturas del pasado. El TLC con Estados Unidos se normalizó tras el referendo del 2007, al igual que la apertura económica. El gobierno del PAC ajustó sus ampulosas posturas de cambio al tener que “bailar” con las complejidades del poder. La política parecía estar fluyendo desde choques irreconciliables sobre el “qué” a la necesidad de acuerdos sobre el “cómo”. Y los diferenciadores ideológicos comenzaron a acercarse; sus extremos, a debilitarse.

Las últimas elecciones lo reflejaron: en el polo izquierdo, el Frente Amplio cayó a su mínimo normal; en el derecho, el Movimiento Libertario se hundió en la nada. Todo esto ha sucedido sobre la base de grandes consensos nacionales (reales o retóricos), centrados en la tolerancia, el respeto, la separación entre lo íntimo y lo público, la solidaridad, el equilibrio, la equidad y la primacía incuestionada del derecho nacional e internacional.

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