Columnistas

¿Primavera democrática en Guatemala?

El pasaje de Bernardo Arévalo a la segunda ronda despertó los peores instintos antidemocráticos de partidos e instituciones

En la vida política las primaveras no siempre florecen. Extraída del vocabulario de la alternancia de las estaciones del año, esa alegoría ha designado los movimientos sociales que originan respiros democráticos en medio de tiranías, vistas en esta metáfora como largos inviernos de los pueblos.

Su primera expresión nació probablemente en la Checoslovaquia de 1968 que, por pocos meses, pareció reconciliar las formas democráticas y el socialismo imperante. Terminó ese impulso bajo el crujido metálico de tanques rusos. Quedó solo su memoria como la Primavera de Praga.

La Primavera Árabe comenzó en el invierno del 2010. Multitudinarias manifestaciones en el norte de África depusieron regímenes dictatoriales e iniciaron procesos democráticos. Arrancó en Túnez y el movimiento se extendió, como reguero de pólvora, por 13 países árabes. También, hélas, esos fuegos se fueron, poco a poco, apagando, sobre todo a partir de un golpe militar en Egipto tres años después.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌