Columnistas

¿Por qué miente?

La explicación se sustenta en el miedo al rechazo o a la crítica, y sobre todo, sirve para excusar sus errores o incapacidades

Armando Mayorga, jefe de redacción de La Nación.
Armando Mayorga, jefe de redacción de La Nación.

Cuando un gobernante manifiesta una tendencia patológica a mentir, retrata en cuerpo entero su pobreza moral. Además, perfila su administración y siembra dudas sobre su equipo, ya que resulta improbable que esta manía no se contagie con el objetivo de mantener poder y ganar aceptación pública. En esa cofradía, el principio es que el fin justifica los medios.

Donald Trump es el campeón de las mentiras. Cuando fue presidente de Estados Unidos, los periodistas de The Washington Post asignados a verificación de datos le descubrieron 34.573 falsedades, un promedio de 21 al día entre el 2016 y el 2021. Su mitomanía lo llevó a intentar revertir los resultados de las elecciones que perdió en el 2020 contra Joe Biden y a incitar el asalto del Capitolio el 6 de enero del 2021. De eso fue capaz un mentiroso con tal de mantenerse en el poder.

La explicación de por qué hay presidentes mentirosos se sustenta en el miedo al rechazo o a la crítica, en su exacerbada necesidad de aprobación popular y a ser admirado, y sobre todo para excusar o encubrir sus errores o incapacidades.

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