Columnistas

Por qué hablamos de fútbol

Es una realidad que cuando el balón rueda los aficionados somos todos iguales: ricos y pobres, creyentes y no creyentes, mujeres y hombres, gente de aquí y de allá

El 2022 fue un gran año para el fútbol nacional. En Costa Rica se celebró la Copa Mundial de Fútbol Femenino Sub-20 y se clasificó a los mundiales mayores femenino y masculino de la FIFA. En el plano doméstico, tras ocho décadas, el Club Sport Cartaginés se coronó campeón y hubo demostraciones de algarabía que hace mucho no se veían en la Vieja Metrópoli.

Después de la pandemia, volvimos a ver estadios llenos y espectáculos sobresalientes para la afición, como lo fueron las jornadas finales del campeonato nacional masculino con el triunfo del Deportivo Saprissa.

El Mundial Femenino Sub-20 fue catalogado como “maravilloso y memorable” por la FIFA. Más de 120.000 personas acudieron a los estadios y estimaciones conservadoras apuntan que la Copa generó, como mínimo, $15 millones a la economía nacional. Hoteles, restaurantes, empresas de transporte y de turismo, agencias de seguridad, servicios de limpieza, compañías de telecomunicaciones y empresas constructoras, entre otras, formaron parte de la cadena de valor para organizar el Mundial. “Esencial Costa Rica”, nuestra marca país, fue vista por más de 100 millones de aficionados en 190 países.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌