Columnistas

Por el bien de la humanidad

Quienes se dedican a la investigación, la enseñanza y la difusión de la ciencia lo hacen siempre con la mirada puesta en mejorar las condiciones de vida de los demás

El Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo se celebra este 10 de noviembre, por iniciativa de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), con el fin de reconocer las aportaciones de la ciencia al desarrollo de la humanidad y, con ello, incentivar a los Estados miembros y a la sociedad en general a auspiciar y expandir proyectos científicos de toda índole que cooperen de forma directa o indirecta con la paz global.

La misma ONU, en el 2015, lanzó los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 (ODS 2030), en busca de una agenda y una hoja de ruta nuevas que conduzcan hacia una sociedad más justa, equitativa y pacífica, que cuide del planeta al mismo tiempo.

Casi diez años después, múltiples crisis, de muy diversos tipos, tales como conflictos bélicos, luchas por la tierra y el agua, narcotráfico, pobreza, migraciones humanas, calentamiento global y todos sus efectos derivados, la pandemia de covid-19 —por citar los más presentes en nuestra conciencia— nos hacen mirar con pesimismo los ODS 2030, tanto que son muchos los que dicen que será imposible cumplirlos, cuando menos uno de ellos. Aprovecho la oportunidad para invitar a que los revisemos, ojalá con una mirada crítica sobre nuestro rol en su consecución.

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