Columnistas

Políticas públicas para potenciar el régimen definitivo

La dualidad económica y la desigualdad regional limitan el crecimiento y el bienestar en el país

Ricardo Monge González, economista, presidente de Academia de Centroamérica y columnista de La Nación de Costa Rica.
Ricardo Monge González.

Diversos informes del Banco Central muestran nuestra dualidad económica: una parte dinámica y muy productiva en las zonas francas y de perfeccionamiento activo (régimen especial) y otra en serios problemas de productividad (régimen definitivo). Ambas afectan de forma diferente el crecimiento económico: el régimen especial, que constituye el motor del crecimiento, representa solo el 15% del PIB, mientras el régimen definitivo, con tasas de crecimiento pequeñas y una productividad muy baja, aporta el 85%.

Lo anterior explica por qué no hemos pasado de ser una economía de ingreso medio alto a una de ingreso alto y proveedora de mayor bienestar.

Las actividades productivas se llevan a cabo de manera muy desigual entre las diferentes regiones, en especial entre la Gran Área Metropolitana (GAM) y fuera de ella, con la consecuente disminución de oportunidades de empleo en estas últimas. Para potenciar el régimen definitivo, como muestra la evidencia empírica, se necesitan políticas específicas y selectivas para transformar la estructura productiva.

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