Columnistas

Petición de los fabricantes de candelas

Los verdaderos competidores en la transición hacia una energía más limpia no son el viento ni el sol, sino la regulación confusa y la administración negligente

“Estimados miembros del Congreso: Estamos sometidos a la intolerable competencia de un rival extranjero, que disfruta, al parecer, de instalaciones superiores para la producción de luz, lo que le permite inundar nuestro mercado nacional a un precio extraordinariamente reducido. En el momento en que aparece, atrae toda la clientela y, de este modo, un sector importante de la industria, con todas sus innumerables ramificaciones, se ve repentinamente reducido a un estado de completa paralización. Este rival, que no es otro que el sol, lleva a cabo una guerra amarga en nuestra contra… Nuestra petición es que el Congreso apruebe una ley mediante la cual se ordene el cierre de ventanas, tragaluces, persianas, cortinas y, en general, todas las aberturas, agujeros, hendiduras y fisuras por las cuales la luz del sol suele penetrar en nuestras viviendas, en perjuicio de las rentables manufacturas que nos orgullecemos de contribuir al país”.

El párrafo anterior es una paráfrasis de la parábola conocida como “La vela”, escrita por el economista francés Frédéric Bastiat en 1845. En ella, los fabricantes de velas, candelabros y productos relacionados presentan una petición al gobierno solicitando protección contra la competencia del sol.

Argumentan que la luz solar gratuita es injusta y perjudica su industria, ya que reduce la demanda de velas. Sugieren que, para mantener la prosperidad de las empresas de la iluminación, se cierren las ventanas para limitar o eliminar la luz solar.

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