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Página quince: ¿Y si los demócratas eligen mal?

Dos dilemas grandes para los demócratas son qué candidato puede vencer a Trump y cuál es la plataforma más atractiva para los votantes en las primarias.

Elizabeth Drew
Elizabeth Drew

WASHINGTON D. C.– La cantidad inusualmente alta de precandidatos demócratas (24 en el último recuento) para enfrentar al presidente estadounidense Donald Trump en el 2020 llevó a un inicio de contienda complicado. La nómina se reducirá conforme se endurezcan las condiciones para participar en los debates del partido (especialmente en setiembre) y algunos se queden sin dinero. No pocos saben que no tienen oportunidades reales de ganar, pero esperan que adquirir notoriedad les valga un puesto en el gabinete, contratos editoriales más jugosos o mejores honorarios por conferencias.

La mayoría de los analistas políticos experimentados dan por sentado que los demócratas van a derrotar a Trump, a menos que se corran demasiado hacia la izquierda y desencanten a quienes antes apoyaron a Barack Obama y después a Trump, incluidos los operarios fabriles y habitantes suburbanos que decidieron la elección del 2016. En los debates que ya hubo, por momentos era fácil imaginarse a Trump sonriendo. Y ahora muchos demócratas están deprimidos.

El problema para los demócratas, especialmente en este ciclo electoral, es que los votantes de las primarias (en ambos partidos) tienden a tener posturas más extremas que los partidos tomados en conjunto. El reciente giro de los demócratas a la izquierda comenzó en el 2016 con el desafío de Bernie Sanders (que se califica a sí mismo como “socialista democrático” y no está afiliado al Partido Demócrata) a la prevista nominación de Hillary Clinton. Con su atractivo de insurgente y sus promesas irrealizables (más las debilidades de Clinton), Sanders estuvo a poco de frustrar la candidatura de su oponente. Los jóvenes, en particular, vieron en él una excitante figura antisistema.

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