Columnistas

Nuestra democracia es robusta, pero debemos protegerla

En el índice de democracia 2023 de ‘The Economist’ nos mantenemos entre los 24 países calificados como democracias plenas

Pese a las turbulencias, falencias, amenazas y agresiones —algunas externas, la mayoría internas—, nuestra arquitectura y desempeño democráticos se mantienen firmes. Al menos, tal es la valoración de la Unidad de Inteligencia de The Economist (EIU, por sus siglas en inglés), empresa ligada a esa prestigiosa revista británica. En su índice de democracia 2023, divulgado ayer, nos mantenemos entre los 24 países calificados como “democracias plenas”: lugar 17, con 8,29 de 10 puntos posibles, terceros en América, después de Canadá (lugar 13 y 8,69 puntos) y Uruguay (14 y 8,66).

El primer lugar entre los 165 Estados independientes y dos territorios analizados lo ocupa Noruega, mientras Estados Unidos sigue en la categoría de “democracia imperfecta”, 29 en el ranquin. Nada sorprendente.

Los índices siempre hay que tomarlos con un grano de sal. Su inevitable simpleza dista de reflejar plenamente realidades complejas, y la democracia sin duda lo es. Sin embargo, por su trayectoria y metodología, este es particularmente robusto, y su estable metodología permite comparaciones temporales.

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