Columnistas

Nublados económicos externos

Para nuestro país esas variables son como los fenómenos atmosféricos: no podemos cambiarlas, sino manejarlas lo mejor posible

Eduardo Ulibarri, mascarilla
Eduardo Ulibarri, mascarilla

Nuestra economía ha iniciado un proceso de recuperación, impulsado, sobre todo, por las exportaciones. El Banco Central estima que creceremos un 3,9 % este año. El Fondo Monetario Internacional es más optimista: un 4,7 %. El desempleo, aún alto, bajó en julio al 17,4 %, la cifra menor desde que comenzó la pandemia. El FMI redujo este mes su estimación de crecimiento mundial del 6 % al 5,9 %, cifra aún estimulante y similar a la que se prevé en Estados Unidos, nuestro mayor socio comercial y fuente de inversiones.

Conclusión: hay razones para un cauto optimismo. Sin embargo, no nos adelantemos demasiado, porque en el frente externo se acumulan importantes nublados.

Las cadenas globales de suministros padecen serias disrupciones, que han afectado líneas de producción y generado escasez de productos. Los precios del petróleo están al alza: en los últimos 12 meses casi se han duplicado, y ya superan $80 por barril. Otras materias primas muestran tendencias similares. Los niveles de deuda en el mundo han crecido dramáticamente. El fantasma de la inflación ha asomado su nariz, particularmente en Estados Unidos, pero incluso en China, aunque se debate si será por factores ligados a coyunturas pasajeras o tendrá secuelas más prolongadas. Si así fuera, es posible que aumenten los intereses.

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