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No será fácil que Chaves transfiera su capital político

El más reciente informe del Observatorio de Comunicación Digital de la Universidad Latina confirma el acentuado personalismo y el carácter performático del gobierno de Rodrigo Chaves

Fotografía de Eduardo Ulibarri, columnista de La Nación de Costa Rica
Eduardo Ulibarri, periodista, analista y profesor universitario. Cortesía de Eduardo Ulibarri

Siempre reviso con interés los informes del Observatorio de Comunicación Digital de la Universidad Latina. También los abordo con dudas sobre su real capacidad para medir estados de opinión política nacional, por tres razones: 1) las plataformas digitales y redes sociales son apenas un indicador de una totalidad perceptiva mucho más amplia; 2) si bien sus autores aclaran que no cuentan los mensajes de troles, tampoco los definen; 3) las redes y plataformas son artefactos más para expresar emociones que razones.

Esto último, sin embargo, tiene una ventaja: permite suponer por dónde anda la procesión reactivo-emotiva en torno a dirigentes e instituciones. Sobre el presidente Chaves y sus aliados, el panorama que reitera el más reciente, divulgado el lunes, es de una estrategia política y –sobre todo– comunicativa, centrada en su figura, actuaciones, ataques y obsesiones, no en su equipo y quehacer gubernamental.

Unos datos clave: la “conversación digital” es 41,6% positiva hacia él, pero solo 25,1% hacia el gabinete; las negativas, 39,2% y 53,5%, respectivamente. Además, los ministros impulsados en distintos momentos como acompañantes estrella o delfines sucesorios –Natalia Díaz, Luis Amador, Laura Fernández y Mauricio Batalla–, quedaron en el camino. Resultado: la concentración en Chaves, como actor principal sin buen reparto de respaldo, es cada vez más aguda. Solo se mantiene a la par, con vida propia mediática y parlamentaria, la diputada Pilar Cisneros, también jugadora cuasisolitaria en la fracción oficialista.

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