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Existe una oscura vocación científica que pretende convertir al ser humano de sujeto a objeto.

Fernando Zamora
Fernando Zamora

Por mis responsabilidades como miembro de la Comisión Nacional de Bioética de la Conferencia Episcopal de la Iglesia Católica, debí adentrarme en el estudio de los desafíos bioéticos que amenazan la cultura cristiana. En el siglo pasado, el principal desafío fue el totalitarismo político materialista, cuya principal expresión fueron el marxismo y el fascismo, dos caras de una misma moneda. Parecía que aquella sería una guerra que en algún momento la cultura occidental perdería.

Una anécdota ilustra la amenaza: se dice que en 1935, cuando arreciaba en Rusia la represión y matanza de cristianos, el exministro de Exteriores francés Pierre Laval le aconsejó a Stalin que no debía enojar al Papa. A lo que este respondió con un sarcasmo que quedaría en los anales como famosa ironía: “¡El Papa! ¿Cuántas divisiones tiene?”.

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