Columnistas

Los retos de la turbulencia económica mundial

La acumulación de desafíos externos no espera y su impacto ya es muy serio

La economía mundial se ha precipitado a una grave turbulencia. Enfrenta lo que podría ser “su mayor prueba desde la Segunda Guerra Mundial”, con una mezcla de caída en la producción e incremento en la inflación, advirtió el domingo la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva. El miércoles David Malpass, presidente del Banco Mundial, dijo que le resultaba “difícil” vislumbrar cómo podría evitarse una recesión mundial, debido a dos grandes factores: la invasión de Rusia a Ucrania, que ha reducido la oferta y disparado los precios de alimentos, energía y fertilizantes, y los confinamientos por la covid-19 en China, con impacto similar en otros suministros.

Nuestro país, como la mayoría, es víctima de estos fenómenos. Por ello, ni el Ejecutivo, ni el Legislativo, ni el Banco Central son culpables de su impacto inmediato. Sin embargo, a ellos —sobre todo el primero— corresponden las acciones para atemperarlo.

La cuesta es aguda, pero empeorará aún más si no se observan ciertas normas básicas para las buenas decisiones. Menciono cinco: 1) Apegarse a los datos duros y verificables sobre lo que ocurre, porque solo con ellos podrán diseñarse los mejores cursos de acción. 2) Evitar la retórica catastrofista y la ligereza de repartir culpas como vía para eludir los deberes de política pública, que deben asumirse con rapidez, competencia y serenidad. 3) Explicar con claridad los desafíos, opciones y costos de lo que se plantee, porque de lo contrario no habrá apoyo ciudadano y político para actuar. 4) Evitar las ocurrencias que complicarían una acción sistemática y concertada. 5) Y, obvio, poner los intereses generales sobre los sectoriales o emotivos.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌