Columnistas

Los gobiernos estúpidos

Al parecer Daniel Ortega encargó una encuesta para saber el nivel de aceptación que tiene, pero montó en cólera cuando supo los resultados: solo el 9 % lo respalda.

Me cuentan que Daniel Ortega, el dictador nicaragüense, ordenó una discreta encuesta para saber qué porcentaje del país apoyaba que él continuara al frente del gobierno. Daniel montó en cólera cuando supo los resultados: solo el 9 % lo respalda. Tiene dos puntos menos que Nicolás Maduro. Quienes se consideran sandinistas alcanzan el 25 % del censo, pero los danielistas son un puñado que tiende a reducirse en la medida en que se intensifica la crisis.

Y la crisis es imparable. Consiste, esencialmente, en la ausencia de inversiones y la parálisis de las decisiones económicas. Eso es fatal para todo gobierno. El buen funcionamiento de las sociedades se basa en la confianza, y esta, a su vez, depende de la solidez de las instituciones. Hay que estar absolutamente loco para llevar un dólar a Nicaragua. Lo que hace la gente cuerda es sacar sus ahorros rumbo a Costa Rica, Panamá o Miami, donde existen garantías de que no serán confiscados por los gobiernos de esos países.

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