Columnistas

La peor Costa Rica posible

La fascinación del oficialismo por la humillación provoca que las condiciones de habitabilidad de Costa Rica estén en riesgo

Bandera de Costa Rica rota y manchada de sangre
Bandera de Costa Rica rota y manchada de sangre Shutterstock
Bandera de Costa Rica rota y manchada de sangre
No es mirando hacia otro lado ni desinstalando aplicaciones como vamos a restaurar la dignidad que nos está siendo negada. (Shutterstock/Imagen)

Reconozco que, a veces, me acosan imágenes de pesadilla; otras, recupero fragmentos de un pasado reciente, fulguraciones de una Costa Rica sin miedo o, al menos, sin temor ante quienes gobiernan. Leibniz formuló, a propósito de esto, que “es necesario que los males sean posibles, pero es contingente que los males sean necesarios”.

Sabemos que a los gobiernos autoritarios les viene bien el caos y la sensación de peligro permanente. Más aún, la fascinación del oficialismo por la humillación provoca que las condiciones de habitabilidad de Costa Rica estén en riesgo. Por eso, es necesario centrarse en la dignidad y en la verdad, que se encuentran entre los ámbitos que buscan erosionar.

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