Columnistas

El ‘momento Suez’ de Donald Trump

Estados Unidos está empezando a enfrentarse a su propia encrucijada en Oriente Medio y las repercusiones a largo plazo podrían parecerse a la historia de Suez a la inversa: una humillación, seguida de una reconsideración de la política

RPI01 KIEV (UCRANIA), 12/12/2014.- Unos viandantes pasan al lado de un tanque IS-3 de la era soviética en el centro de Kiev, Ucrania, hoy, viernes 12 de diciembre de 2014. Este tanque fue sacado por rebeldes pro-rusos del lugar donde se hallaba guardado en la región de Donetsk y utilizado en su lucha contra el ejército ucraniano. Las autoridades de Ucrania constataron hoy el cese de las hostilidades entre los separatistas prorrusos y el Ejército en el este del país, después de que entrara en vigor el pasado martes una nueva tregua. El conflicto se ha cobrado la vida de más de 4.000 personas. EFE/Roman Pilipey
RPI01 KIEV (UCRANIA), 12/12/2014.- Unos viandantes pasan al lado de un tanque IS-3 de la era soviética en el centro de Kiev, Ucrania, hoy, viernes 12 de diciembre de 2014. Este tanque fue sacado por rebeldes pro-rusos del lugar donde se hallaba guardado en la región de Donetsk y utilizado en su lucha contra el ejército ucraniano. Las autoridades de Ucrania constataron hoy el cese de las hostilidades entre los separatistas prorrusos y el Ejército en el este del país, después de que entrara en vigor el pasado martes una nueva tregua. El conflicto se ha cobrado la vida de más de 4.000 personas. EFE/Roman Pilipey ROMAN PILIPEY
La invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia fue concebida como un golpe rápido y quirúrgico para decapitar al liderazgo democráticamente elegido de Ucrania, pero la incompetencia del Ejército ruso convirtió la operación militar especial en un atolladero. Aquí, un tanque de guerra en una calle de Kiev. (ROMAN PILIPEY)

La guerra es siempre una apuesta. Esto es cierto incluso cuando los líderes la llaman de otra manera, como “operación militar especial” (el nombre evasivo que el presidente ruso, Vladimir Putin, da a su invasión a gran escala de Ucrania) o “excursión” (el término preferido del presidente estadounidense, Donald Trump, para referirse a su ataque contra Irán).

Por supuesto, las apuestas de alto riesgo a veces dan sus frutos. El ataque estadounidense-israelí contra Irán podría aún provocar un cambio radical en la política de ese país, dando lugar a un régimen más tolerante que abra el país, genere un milagro económico, retire las minas terrestres y abastezca al mundo de petróleo. Si esto llegara a suceder, Trump quedaría genial, o al menos parecería un apostador de alto riesgo que se ha llevado el premio gordo.

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