Columnistas

La paz también se aprende

La manera en que escuchamos, hablamos, reaccionamos ante un desacuerdo o tratamos a quien piensa diferente constituye una enseñanza cotidiana

Rocío Solís Gamboa, psicóloga, experta en temas de niñez y adolescencia
Rocío Solís Gamboa, psicóloga, experta en temas de niñez y adolescencia Rocío Solís Gamboa

Cada 21 de setiembre se conmemora el Día Internacional de la Paz, una fecha proclamada por las Naciones Unidas para fortalecer los ideales de paz entre los pueblos y promover la suspensión de la violencia y los conflictos. La fecha invita a los Estados y a las comunidades a desarrollar actividades educativas y de reflexión en torno a este valor.

Aunque la citada fecha ya pasó, hablar de paz no debería quedar limitado a un día del calendario. Esta conmemoración adquiere sentido cuando nos permite reflexionar sobre lo que hacemos cotidianamente para construir relaciones más respetuosas y menos violentas. La paz no significa únicamente ausencia de conflicto; también supone aprender a convivir, escuchar, regular las emociones, resolver las diferencias y reconocer el valor de los demás.

En niños y adolescentes, estas habilidades se desarrollan mediante experiencias cotidianas y, especialmente, a través de los modelos que encuentran en los adultos. El aula y el hogar son espacios privilegiados para enseñar que la convivencia pacífica se construye con acciones concretas.

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