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La nueva amenaza a la libertad del voto

Mantener la premisa del elector racional es negarse a ver la realidad. La evidencia muestra que el elector decide de forma rápida y emocional

Gustavo Román Jacobo, abogado.
Gustavo Román Jacobo, abogado.
Influencer
Que el Código Electoral hable de volanteo, perifoneo y plazas públicas, pero no de algoritmos, deepfakes o bot farms, da cuenta de nuestro rezago. (Shutterstock/Shutterstock)

El 6 de diciembre del 2024 ocurrió un hecho sin precedentes en la historia del derecho electoral. Ese día, la Corte Constitucional de Rumanía anuló la primera ronda de las elecciones presidenciales de ese país celebradas en noviembre, solo dos días antes de la fecha en que debía verificarse la segunda ronda. Ordenó repetirla y, en ella, se le prohibió participar al candidato ultraderechista Călin Georgescu, sorpresivo ganador de la primera vuelta anulada. La primera vuelta repetida y la segunda definitiva, se realizaron en mayo del 2025.

La drástica decisión se tomó tras revelarse que Georgescu se había beneficiado de una campaña digital masiva en TikTok y Telegram que, según los servicios de inteligencia, estaba coordinada desde Rusia. Una red de más de 100 influencers, con unos ocho millones de seguidores, promovió contenidos a su favor sin etiquetarlos como propaganda. El candidato declaró oficialmente no haber gastado nada en campaña, pero se descubrieron donaciones no declaradas cercanas a un millón de euros que habrían financiado esa operación digital. Aparte, se detectaron ciberataques e inteligencia artificial utilizados para alterar la percepción pública.

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