Columnistas

La crisis del comercio nos abre ventanas inmediatas

A quienes compiten con China, les sobran razones para poner barreras al ‘dumping virtual’, pero al resto nos conviene aprovecharlo

Eduardo Ulibarri, columnista de La Nación.
Eduardo Ulibarri, columnista de La Nación.

Tiene razón el ministro Manuel Tovar. “La crisis siempre será parte del comercio internacional”, declaró a La Nación, y añadió: “No se trata de elegir” entre el mercado estadounidense o el chino. La crisis que enfrentamos ahora, sin embargo, es de gran calado. Puede llevar a una división profunda entre bloques geoeconómicos que, mediante políticas industriales extremas, subsidios, aranceles, prohibiciones, cuotas y motivos de seguridad o competencia estratégica, erosione las normas clave del comercio global integrado y fluido.

Para Costa Rica, el desafío es claro. Nuestra política comercial y de inversiones ha descansado, precisamente, en el sistema que ahora está en riesgo: normas con aplicación universal y la Organización Mundial del Comercio (OMC) como árbitro supremo. Si se disloca, sufriremos grandes perjuicios a largo plazo, pero en un horizonte más corto la ventana de oportunidad es amplia.

En parte por su eficiencia, escala e innovaciones, pero sobre todo por dictados políticos y grandes subsidios para dominar sectores tecnológicos vitales, China está inundando el mundo con vehículos eléctricos, paneles solares, turbinas eólicas y baterías con buena calidad y bajos precios. A quienes compiten en la misma cancha, les sobran razones para poner barreras a ese dumping virtual. Al resto nos conviene aprovecharlo y comprar barato, sobre todo componentes para la transición energética. ¿Mercantilismo oportunista? Algo hay, pero lo bueno es que ser importadores no crea una relación orgánica profunda.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌