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La crisis de lectura en Costa Rica tiene una solución olvidada: contar cuentos

Cuando se comparte un cuento en el aula, se rompe la distancia entre el docente y los estudiantes. Ambos habitan en un territorio de complicidad, ensueño y fantasía

Maestra, docente, cuenta un cuento, lee un libro a cuatro de sus estudiantes, quienes la rodean
La práctica de narrar historias debería generalizarse en todos los centros educativos del país. (Fotografía con fines ilustrativos). Shutterstock
Maestra, docente, cuenta un cuento, lee un libro a cuatro de sus estudiantes, quienes la rodean
La práctica de narrar historias debería generalizarse en todos los centros educativos del país. (Fotografía con fines ilustrativos). (Shutterstock/Foto)

El último Informe del Estado de la Educación lo confirma con abundante evidencia: el estudiantado de primaria y secundaria lee poco y demuestra escasas capacidades de comprensión lectora.

Resulta necesario recordar, entonces, que la práctica de la narración de cuentos ayuda a desarrollar la apreciación estética de un texto, permite mantener la atención, facilita percibir la musicalidad de las palabras y, por supuesto, influye positivamente en la construcción de conocimientos. La práctica de narrar historias debería generalizarse en todos los centros educativos del país.

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