Macron también culpa al presidente estadounidense, Donald Trump, siempre proclive a echar más leña al fuego con una retórica inflamada contra las democracias europeas. En eso, el republicano y su homólogo ruso, Vladímir Putin, están sincronizados. Todo lo que sea agitar la desestabilización global, con revoltosos en los dos extremos del espectro político, beneficia a los gobernantes para quienes cualquier excusa es buena con tal de que triunfe el autoritarismo.
Por si no había suficiente tensión en una Europa atrapada en la alianza Washington-Moscú, con Ucrania como la víctima más visible y dañada por este tándem, el presidente de Argentina, Javier Milei, llegó a España, en concreto a Madrid, armado con más pirotecnia. Que no quede por falta de políticos pirómanos. Se ha tratado del sétimo viaje del argentino a la península, ya que desde hace un tiempo ha estrechado lazos con Santiago Abascal, el líder del partido ultraderechista Vox.
Ambos se brindan apoyo mutuo, con el anarco-libertario Milei exhibiendo su motosierra con la promesa de recortar el Estado hasta dejarlo en virutas. Los dos señalan a los inmigrantes como los responsables de todos los males de la Tierra. También emplean un lenguaje tremendista para denostar a los adversarios políticos, aunque el español, tal vez por un cierto talante de caballero a la antigua usanza que gasta, tira menos de los insultos arrabaleros.
No fue casualidad la presencia de Milei en Madrid. En pocas semanas, los españoles votarán en unas elecciones presidenciales que, de acuerdo con las encuestas, el gobierno socialista presidido por Pedro Sánchez perderá frente al Partido Popular, de centroderecha, y se anticipa el ascenso considerable de Vox.
Todo indica que los Populares, con Alberto Núñez Feijóo aspirando a sustituir a Sánchez, acabarían gobernando en coalición con los ultraderechistas. Eso, después de ocho años de gestión socialista desgastada por los escándalos de corrupción, el malestar por la pésima gestión de la llegada masiva de inmigrantes marroquíes a Ceuta y la frustración de la juventud por la carestía de la vivienda y los sueldos bajos.
Y es en plena campaña preelectoral cuando Milei ha hecho acto de presencia para darle un espaldarazo a la derecha, o, más bien, a la ultraderecha española. Ante un público mayoritariamente conservador e impaciente por que haya, finalmente, un recambio del sanchismo, recurrió a su amplio repertorio de improperios contra el actual jefe del Gobierno español.
El estilo de Milei se asemeja mucho al de Trump, a quien admira en las formas y en el fondo. Es tanto su parecido que, al igual que el presidente estadounidense, arremetió contra los medios que no le rinden pleitesía, calificando a los reporteros del prestigioso diario argentino Clarín de “corruptos” y “mentirosos seriales”. Lo dijo al mismo tiempo que en Washington el republicano pretende clausurar la sala de prensa en la Casa Blanca y poner en su lugar una piscina; lo que no ha aclarado es si la recubrirá de oro.
Milei no se molesta en argumentar contra el recetario socialdemócrata con un razonamiento bien desarrollado a favor del liberalismo que supuestamente defiende –aunque lo suyo es puro salmo libertario que nada tiene que ver con el liberalismo tolerante y antirreaccionario–.
El mandatario argentino acusa a Sánchez de ser un “impresentable dictador” y con estridencia abogó por “sacar a patadas a los socialistas” del poder. Los asistentes también lo celebraron cuando afirmó que pagar impuestos “es un robo, ya que nadie los paga voluntariamente”. Su desatinado y violento populismo de derechas podría confundirse con el desatinado y violento populismo de la izquierda radical.
Los periodistas que cubrieron los actos de Milei en Madrid señalaron que los presentes le rieron sus groserías. También tomaron nota de que ni Feijóo ni Abascal, inmersos en actividades preelectorales en las que todos (incluyendo a Sánchez en sus horas más bajas) quieren mostrar el mejor rostro y las mejores intenciones, no hicieron acto de presencia en los actos públicos del hiperkinésico mandatario argentino. Aun así, por videollamada, Milei intercambió lisonjas con Abascal, a quien le dijo que “no hay nada más divertido que patear culos zurdos”.
La ordinariez y las faltas de respeto de Javier Milei no han sentado bien en una nación con una democracia bien engrasada desde el fin de la dictadura franquista, hace casi medio siglo. Los incendiarios están de más en tiempos tan convulsos.
Red X: ginamontaner
Gina Montaner es periodista y escritora. Desde hace más de cuatro décadas publica una columna semanal en el ‘Nuevo Herald’ y en diversos periódicos en América Latina. Sus libros más recientes son ‘No esperes por mí mañana’ (Planeta 2026) y ‘Deséenme un buen viaje. Memorias de una despedida’ (Planeta 2024).