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¿Jaguar u ornitorrinco?

Un mes después del discurso en la Asamblea Legislativa el presidente alteró sustancialmente los temas por consultar en un eventual referéndum

Ottón Solís, economista y exdiputado.
Ottón Solís, economista y exdiputado.

He dado el beneficio de la duda al presidente desde que era precandidato. He hecho esfuerzos para entender sus motivaciones y objetivos. Había que empeñarse para, verbigracia, entender por qué utilizó su autoridad de exministro de Hacienda y exfuncionario del Banco Mundial para alarmar a los mercados financieros con exageraciones sobre la imposibilidad de que el gobierno enfrentara la crisis fiscal, justo cuando salía del equipo de Carlos Alvarado.

Sus afirmaciones, tal como lo sabíamos quienes damos seguimiento a estos asuntos, no se materializaron, pero sí incrementaron las tasas de interés que el país debía pagar por sus créditos.

Ese fue solo el inicio. Ya en el gobierno, por ejemplo, para explicar la descontinuación del proyecto del tren eléctrico metropolitano, afirmó que la empresa que hizo los estudios de factibilidad había sido escogida “a dedo”, lo cual es totalmente falso.

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