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Invertimos 30 veces más en destruir la naturaleza que en salvarla

Persistir en financiar la degradación de la naturaleza incrementa la exposición a riesgos físicos, regulatorios y financieros. En términos simples, se están erosionando los fundamentos biofísicos sobre los cuales se construye la economía

Protección del planeta, protección de la biodiversidad, Día de la Tierra, soluciones basadas en la naturaleza, sostenibilidad, descarbonización
La política fiscal envía señales más fuertes a favor de la degradación que de la conservación, y esto también ocurre en Costa Rica. Shutterstock
Protección del planeta, protección de la biodiversidad, Día de la Tierra, soluciones basadas en la naturaleza, sostenibilidad, descarbonización
La política fiscal envía señales más fuertes a favor de la degradación que de la conservación, y esto también ocurre en Costa Rica. (Shutterstock/Imagen)

Hay cifras que no admiten lecturas complacientes. Por cada dólar que el mundo invierte en proteger la naturaleza, destina treinta dólares a actividades que la degradan. Este desequilibrio de 30 a 1 no es una abstracción académica ni una consigna ambientalista: es una radiografía precisa de cómo están operando hoy los mercados, las políticas fiscales y las decisiones de inversión a escala global. Y, sobre todo, es una señal de alerta para gobiernos, empresas y sistemas financieros.

El más reciente informe State of Finance for Nature 2026 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente documenta con claridad esta paradoja. Mientras la comunidad internacional reconoce la magnitud de la crisis climática, la pérdida acelerada de biodiversidad y la degradación de los ecosistemas, los flujos financieros continúan apuntalando actividades que profundizan exactamente esas mismas crisis.

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