Columnistas

Inversión e innovación para la agricultura

Mediante políticas claras, Costa Rica tiene el potencial de convertirse en anfitriona de un clúster de innovación en agricultura tropical

Víctor Umaña, opinión
Víctor Umaña, opinión

El éxito de Costa Rica en la atracción de inversión extranjera directa (IED) es incuestionable. El 2023 cerró como el mejor año en términos de flujos (cerca de $4.000 millones), nuevos proyectos (59) y reinversiones (100).

Los impactos y beneficios de la IED han sido analizados en abundancia: buenos empleos, mejores prácticas, transferencia de tecnología, exportaciones y encadenamientos. Es fascinante ver cómo el país se ha convertido en el anfitrión de diferentes clústeres empresariales de clase mundial, como semiconductores, dispositivos médicos y servicios de tecnologías de información y comunicación.

La posición geográfica privilegiada, estabilidad política, la fuerza laboral, el imperio de la ley y el régimen de zonas francas son pilares que han contribuido al éxito del país como destino de inversión. Estos elementos proporcionan un entorno propicio para el desarrollo empresarial y la innovación, y atraen empresas que buscan establecer operaciones en una ubicación estratégica y con un marco regulatorio sólido.

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