Columnistas

Inteligencia artificial: ¿futuro distópico o pura vida?

Costa Rica no puede darse el lujo de observar esta revolución desde la distancia

Colorido póster con símbolos nacionales e imágenes icónicas de Costa Rica
Costa Rica tiene la oportunidad de aprovechar la IA para impulsar su productividad, innovar en el agro y el turismo, y proteger su extraordinaria biodiversidad. balabolka

Vengo de una familia longeva. La tía Dora falleció hace poco, a los 107 años. Con mis hermanos, comentamos que ella lo vio todo. Dos guerras mundiales, la bomba atómica, una guerra civil, la transformación política y económica de Costa Rica y avances tecnológicos maravillosos como la aviación, el teléfono, la televisión, el hombre en la Luna e Internet. Sin embargo, pienso que la revolución de la inteligencia artificial (IA) podría hacer que mi generación sea testigo de una transformación histórica, con oportunidades extraordinarias y riesgos que apenas comenzamos a comprender.

A mis 54 años, crecí en un mundo relativamente ordenado. Mi generación heredó el sistema multilateral de la posguerra, que, lejos de ser perfecto, brindaba alguna sensación de orden y certeza. Vivir en Costa Rica significaba, además, estabilidad democrática, seguridad ciudadana, salud asequible y la noción de que si uno estudiaba, le iba a ir bien.

Parafraseando a Keynes en Las Consecuencias Económicas de la Paz, todo eso lo vivía como algo normal, natural y permanente. Keynes describía un mundo que estaba a punto de cambiar radicalmente sin que sus habitantes lo imaginaran. Me pregunto si la inteligencia artificial nos coloca hoy ante una situación semejante.

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