Siempre estudio con detenimiento el Observatorio de Violencia de Género contra las Mujeres y Acceso a la Justicia del Poder Judicial. Esto, debido a mi inclinación a luchar por las mujeres, su empoderamiento y una vida digna. Después de estudiarlo, me suelen quedar grandes preocupaciones y reconozco que he señalado, en defensa de las mujeres, las debilidades que he encontrado en el sistema.
Por ello, quiero aprovechar esta columna para referirme a lo que ha sido una grata experiencia al conocer el actuar de nuestras autoridades judiciales: desde las de policía e investigación (OIJ), pasando por el rol de fiscales y fiscalas del Ministerio Público, hasta los tribunales de juicio y de apelación y la Sala Tercera de la Corte.
En una actividad social, un buen amigo me comentó sobre el pódcast Radiografía del crimen, elaborado por los periodistas Tatiana Vargas, Daniel Quesada, Sharon Hernández y Ernesto Romero. El programa narra, con un nivel muy profesional y objetivo, historias de casos judiciales. Comienza con la descripción de los hechos; luego, los investigadores del OIJ se refieren a la recolección de indicios, la investigación policial y la pericia científica; finalmente, los fiscales y fiscalas que llevaron cada caso explican el proceso hasta la sentencia definitiva y los recursos presentados.
