Columnistas

Hackeo a la confianza social

Los ciberataques minan un factor fundamental para el funcionamiento de toda sociedad

La avalancha informativa y discursiva sobre los recientes hackeos, o intervenciones delictivas, contra distintas plataformas digitales del Estado apunta, por ahora, a tres conclusiones: 1) La previsión y prevención ante esos ataques ha sido mínima, producto de descuidos, descoordinación, burocracia y el sesgo “a mí no me pasará”. Pero pasó. 2) El daño material se ha concentrado en el flujo de exportaciones e importaciones, nada desdeñable, pero sí acotado. 3) Aún está por verse cuál será el impacto del robo de información privada en manos estatales, pero podría perjudicar a muchos, al vulnerar justificados ámbitos de confidencialidad.

Sin desdeñar la gravedad de lo anterior, su impacto puede contenerse o revertirse, y quizá genere consecuencias positivas: una más vigorosa, sistemática y responsable estrategia estatal preventiva y reactiva (¿optimista yo?).

El mayor daño, sin embargo, no se ha planteado explícitamente, pero presumo que ya se instaló en las neuronas de muchos, apunta en otra dirección: la erosión, ojalá leve y fugaz, de una variable clave, aunque no escrita, para el funcionamiento de toda sociedad: la confianza.

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