Columnistas

Guerras desfasadas

Las potencias siguen usando la vía militar para resolver los conflictos, como si estuvieran en el siglo pasado

Las potencias siguen usando la vía militar para resolver los conflictos, como si estuvieran en el siglo pasado. En su afán por imponer el control en sus áreas de influencia, perdieron la perspectiva de quien es el enemigo principal de la humanidad. En este caso, es el cambio climático, que se cierne amenazadoramente, a pasos agigantados, sobre todo el planeta. Amenaza que solo se solventará mediante la integración de los esfuerzos de las naciones de forma inmediata.

Las grandes potencias ven el progreso técnico por su impacto en el campo de la guerra y se concentran en la velocidad, la precisión y el alcance de sus armas. Piensan que de esa manera están actualizadas en el campo de la defensa, sin darse cuenta de que esta debe centrarse, ante todo, en enfrentar al enemigo estratégico de la humanidad, que no se combate con armas de guerra.

Además, no han tomado nota de que la realidad y las relaciones de poder cambiaron. Ya no se basan en el poder militar, pues la globalización varió la relación entre países y bloques haciéndolos más interdependientes y las acciones causan reacciones que afectan a todos.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌