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Gol mata identidad. Son los tiempos que vivimos

Uno pensaría que la desnacionalización de algo tan identitario como los equipos de fútbol es algo que molestaría a los fanáticos. Pero, por ahora, parece que mientras sus equipos ganen, no importa quién es el dueño

Leonardo Garnier, economista y exmnistro de Educación
Leonardo Garnier, economista y exmnistro de Educación Archivo LN

Vaya paradoja: el dinero de sus dueños metió en problemas al Manchester City. Una comisión disciplinaria encontró que, entre 2009 y 2018, el City hizo pasar cientos de millones de libras que procedían de su propietario como si fueran ingresos por patrocinios comerciales, todo para eludir los límites de gasto para la compra de jugadores estrella.

Si el veredicto se mantiene, el problema ya no será solamente qué castigo recibe el City –multas, puntos perdidos, títulos anulados o hasta una eventual expulsión de la Premier League–, sino qué ocurre con los campeonatos, premios y posiciones de los clubes con los que compitieron durante esos años.

A pesar de sonar tan british, lo cierto es que, desde 2008, el Manchester City pasó a ser propiedad del Abu Dhabi United Group (ADUG), creado por el Sheikh Mansour bin Zayed Al Nahyan, de la familia real y vicepresidente de los Emiratos Árabes Unidos. Pese a la fobia migratoria, cada vez son más los equipos europeos que originalmente pertenecieron a asociaciones o inversionistas locales y hoy están en manos de dos tipos de inversionistas extranjeros.

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