Columnistas

¿Fue la COP26 pura palabrería?

Greta Thunberg calificó de blablablá la cumbre sobre cambio climático y algo de razón tenía

Blablablá. Así, calificó la joven activista por el clima Greta Thunberg la cumbre climática de este año en Glasgow (COP26), aun antes de que comenzara. Y algo de razón tenía.

Hablar no sirve de nada si los acuerdos internacionales carecen de mecanismos para verificar y hacer valer los compromisos. Reuniones como la COP26 tienden a carecer de credibilidad, incluso cuando son presentadas como la «última oportunidad» para evitar el fin del mundo que conocemos. Pero también ayudan a generar conciencia sobre el problema y las posibles soluciones, que ya es mejor que el negacionismo de años pasados.

Es verdad que el documento final de la COP26 tiene gusto a poco, ya que el objetivo de limitar el calentamiento global a menos de 1,5 °C apenas se mantiene. En vez de una «eliminación» (phasing out) de la generación de energía a partir del carbón sin disminución de emisiones, ahora se habla de una «reducción progresiva» (phasing down), esto es, un cambio crucial introducido a instancias de la India (y con la anuencia de China). Y aunque se mantiene la «eliminación» de los «subsidios ineficientes a los combustibles fósiles», esto lleva implícita la posibilidad de seguir dando subsidios «eficientes».

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