Columnistas

Francia entre frustración, ira y miedo

Los franceses ya conocen a Emmanuel Macron, pero Le Pen llega mejor preparada que en el 2017

En la segunda ronda de las elecciones presidenciales, se juega mucho en Francia. Hace tiempo ese país llega a las urnas en alitas de cucaracha. Sentimientos encontrados se combinan. La necesidad de cambio arriesga espolear rumbos disruptivos.

Eso asusta. Pero es un país con problemas estructurales que buscan, hasta ahora sin remedio, soluciones en las urnas. De ahí el desaliento frente a las elecciones, con angustias cotidianas de una vida cada vez más dura. El voto recoge el mismo encono ciudadano que lleva a constantes protestas callejeras.

Con todo lo contradictorio que parece, esa es la buena noticia. La asentada democracia gala obliga aún a respuestas fundadas en legitimidad democrática. Hasta ahí llegan las buenas nuevas.

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