Columnistas

El sueño americano

¿Cómo se le pudo pasar por alto a Zweig el 4 de julio de 1776?

Una estrella escapó de la mirada histórica de Stefan Zweig. Hoy quiero hablar de ella. En su más popular pincelada de las piedras angulares que sostienen los pilares de la civilización, Zweig pasó revista desde la toma de Constantinopla hasta Waterloo, del descubrimiento del Pacífico a la conquista de México. En su relato Momentos estelares de la humanidad, su narrativa no omitió actos supremos de cultura, desde Handel hasta Goethe, ni tampoco inspiraciones bajo el fuego de cañones, como La marsellesa. Siendo joven lo leí, y desde entonces me sorprendió su omisión.

¿Cómo se le pudo pasar por alto a Zweig el 4 de julio de 1776? Ese día arrancaron episodios cruciales para la comprensión de los vaivenes de la historia moderna. Ahí pondría yo su inicio y no, como es de rigor, 13 años después, en el 1789 de la Revolución francesa, que más bien fue su consecuencia y continuación.

Como puede haberse deducido, me refiero a la fecha de aprobación de la “Unánime declaración de los 13 Estados Unidos de América”, conocida como su Acta de Independencia. De la misma pluma de Jefferson y con los mismos conceptos que se consagrarían, ya en Europa, en la declaración de los derechos del hombre, el 4 de julio desató el nudo gordiano del feudalismo, la monarquía y el colonialismo.

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