Columnistas

El problema no fue el canciller, sino el desorden

Laura Fernández estuvo fuera de la ONU, fuera del Escudo de las Américas y sin foto con Trump, sin duda más apetecida que con De la Espriella

Eduardo Ulibarri Bilbao, periodista, analista y exdirector de La Nación
Eduardo Ulibarri Bilbao, periodista, analista y exdirector de La Nación Eduardo Ulibarri

Desde que me enteré, pensé que la visita de la presidenta Laura Fernández a su colega colombiano era una mala idea. No por Abelardo de la Espriella. Nos guste o no (a mí no), lo eligió el pueblo. Además, con Colombia tenemos estrechos vínculos y el potencial de estrecharlos aún más.

Mi gran duda se originó en la oportunidad y naturaleza del viaje. Ayer, sus “réplicas” llegaron al extremo, con la destitución del canciller Manuel Tovar.

La visita estuvo precedida por la torpeza de llamar “basura” a un tipo de gente que, según Fernández, “nos mandan” desde allá. Marginó a la Cancillería. La acompañaron los ministros de Seguridad, Justicia y Comunicación, además del director de la DIS. Para viajar, se ausentó del importante debate de alto nivel de las Naciones Unidas, y fletó a Tovar para que representara al país. Y aunque el eje del viaje fue la seguridad (“mano dura”), no se divulgó ningún acuerdo formal.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌