Columnistas

El poder del diálogo en un mundo disruptivo

Nunca ha sido más importante el diálogo de buena fe, la capacidad de ver el mundo a través de los ojos de los demás, especialmente aquellos con quienes no estemos de acuerdo.

Klaus Schwab
Klaus Schwab

GINEBRA – Para cerrar las brechas en nuestro fracturado mundo, será necesaria la colaboración de muchos actores. Y en la mayor parte de los casos es el diálogo el que distingue la cooperación del conflicto, y los avances de los dolorosos retrocesos de la fortuna.

Nunca ha sido más importante el diálogo de buena fe, la capacidad de ver el mundo a través de los ojos de los demás, especialmente aquellos con quienes no estemos de acuerdo. Vivimos en una edad en que Internet y otras tecnologías de la información y las comunicaciones han derribado las fronteras tradicionales y nos han acercado los unos a los otros. Pero también es una época en que nos distancian los tambores del nacionalismo. Sin las conversaciones tranquilas, constructivas y, a veces, incómodas acerca del futuro que queremos, la intolerancia y el aislacionismo amenazan con retroceder siglos de avances.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌