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El partido

El debate
El debate

Lo que dijo Ottón Solís en su entrevista de ayer con La Nación es, en esencia, cierto; también, lúcido y realista. Sin embargo, olvidó un elemento clave para entender las tribulaciones del Partido Acción Ciudadana (PAC). Me refiero a sus responsabilidades como fundador y principal líder de la agrupación.

Reconocer que sus acciones y omisiones en los años definitorios del PAC abonaron al tipo de crisis que hoy enfrenta es un paso indispensable para reencauzarlo hacia lo que siempre ha debido –mas no podido o querido– ser: un partido anclado en el centro político, pero con agilidad ideológica; abierto al país y al mundo, con cuadros competentes, organización sólida, militantes numerosos, capacidad de interlocución y estructuras capaces de trascender a sus dirigentes.

Es cierto, tal como afirma en la entrevista, que el PAC nunca ha propuesto cambiar el sistema político y económico, sino mejorarlo, alrededor de tres claves: ética, responsabilidad y eficiencia. Según su discurso, había que escoger a los mejores, al margen de ideologías, siempre que contaran con esas cualidades.

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