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El adiós a las armas del gobierno de Trump

Europa necesita su propia política para preservar el acuerdo nuclear iraní y promover una solución de dos Estados al conflicto palestino-israelí.

ESTOCOLMO – De tanto en tanto, un líder político estadounidense llega a El Cairo para pronunciar un discurso que delinea los objetivos políticos de Estados Unidos en el siempre cambiante Oriente Próximo. Por ejemplo, en junio del 2005, la entonces secretaria de Estado Condoleezza Rice generó olas con un discurso que colocó firmemente en la agenda la promoción de la libertad y la democracia.

“Durante 60 años”, observó Rice, “Estados Unidos persiguió la estabilidad a expensas de la democracia en esta región (…) y no alcanzamos ni una ni la otra. Ahora, estamos tomando un curso diferente. Estamos respaldando las aspiraciones democráticas de todo el pueblo”. A quienes acusaban a Estados Unidos de imponer la democracia en la región, respondió: “De hecho, es justamente al revés. La democracia nunca se impone. Es la tiranía la que hay que imponer”.

De más está decir que una cantidad de líderes regionales se sintieron visiblemente incómodos con el discurso, teniendo en cuenta que tenía lugar apenas dos años después de la invasión norteamericana a Irak. Pero Rice también hablaba con base en el Informe de Desarrollo Humano Árabe del 2002, que había resaltado las condiciones miserables de la región y exponía argumentos claros a favor de reformas estructurales a largo plazo.

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