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¿Desde cuándo defender las garantías constitucionales es ser ‘zurdo’?

En mi experiencia profesional, he visto cómo personas que criticaban duramente los derechos y las garantías procesales terminan necesitándolos tarde o temprano

Miembros de la comunidad universitaria, sindicatos y organizaciones sociales se dirigen al Plantón por la Justicia Democrática desde la fuente de la Hispanidad en San Pedro a la plaza de la Democracia en San José.
Si ser “zurdo”, o humanista, es destacar la importancia de la separación de poderes como fundamento y soporte democrático de un Estado de derecho, entonces me jacto de ser “zurdo”. Aquí, miembros de la comunidad universitaria, sindicatos y organizaciones sociales se dirigían al plantón democrático del pasado 6 de agosto. Jose Cordero

En los últimos meses, ha proliferado en las redes sociales el uso del adjetivo “zurdos” para descalificar cualquier acción u opinión relacionada con la defensa de los derechos humanos, la dignidad humana o la tutela de las garantías y libertades individuales.

Es importante precisar que calificar como “zurdos”, en sentido negativo, a quienes se oponen a las acciones estatales que afectan las garantías individuales contempladas en la Constitución Política y en los tratados internacionales de derechos humanos, en realidad supone desconocer una corriente de pensamiento crítico y filosófico denominada “humanismo”.

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