Costa Rica tiene una buena noticia en PISA 2025: el promedio en ciencias subió de 411 a 424 puntos frente a 2022. La diferencia es estadísticamente significativa. La proporción estimada de estudiantes que no alcanza el nivel básico en esa materia también pasó de cerca del 51% al 44%. Es el cambio más claro entre las tres áreas evaluadas.
El resultado cambia cuando miramos las otras dos áreas. Lectura pasó de 415 a 416 puntos, y matemáticas, de 385 a 387. Esas variaciones son demasiado pequeñas para distinguirlas del margen de error de la prueba. Además, los promedios actuales siguen por debajo de los registrados en 2018: 426 puntos en lectura y 402 en matemáticas. La mejora de ciencias no se ha extendido a lectura ni a matemáticas.
¿Qué significa esto para los estudiantes? En 2025, alrededor de 44 de cada 100 evaluados no alcanzaron el nivel básico en ciencias; en lectura, fueron 47, y en matemáticas, 70. Este último dato es especialmente preocupante: a los 15 años, siete de cada diez jóvenes evaluados no demostraron las competencias mínimas que PISA utiliza como referencia para resolver problemas matemáticos sencillos en situaciones cotidianas.
Los promedios sirven para seguir la trayectoria del país, pero pueden ocultar la magnitud de este problema. Un incremento de 13 puntos en ciencias convive con una gran cantidad de estudiantes por debajo del umbral básico. Y que lectura y matemáticas no hayan caído desde 2022 tampoco significa que su nivel sea satisfactorio.
Esperar hasta los 15 años para reconocer esas dificultades es llegar tarde. Comprender un texto, interpretar datos y resolver problemas sostiene el aprendizaje en muchas asignaturas. Conviene seguir el progreso de los estudiantes desde primaria y durante los primeros años de secundaria, cuando todavía hay tiempo para ofrecer apoyos.
La prioridad práctica es saber, antes de que cumplan 15 años, quiénes pueden comprender un texto y traducir un problema cotidiano a operaciones. Con esa información, cada centro educativo podría organizar apoyos específicos y volver a evaluar meses después. El MEP debería publicar anualmente cuántos estudiantes alcanzan esas competencias y si la proporción mejora, sin esperar otro ciclo de PISA.
PISA señala dónde está el problema; por sí sola, no indica qué programa produjo la mejora en ciencias ni cuál intervención resolverá el rezago en las otras áreas. La señal de esta edición es clara: Costa Rica logró mejorar en ciencias. El siguiente desafío es que más jóvenes alcancen las competencias básicas en las tres materias, empezando por el rezago mucho mayor de matemáticas.
affa17@gmail.com
Andrés Fernández Arauz es economista.
