Columnistas

Cortázar y la autopista de nuestra realidad

El embotellamiento se convierte en un ‘microcosmos’ donde se reproducen, de manera hiperbólica, las relaciones de poder, los conflictos, las desigualdades y las formas de solidaridad que caracterizan la vida en sociedad

Presa, embotellamiento, congestión vial en París en 2019
Fotografía ilustrativa de un momento de fuerte congestión vial en París, Francia, en 2019. Tupungato

Para los lectores asiduos de la literatura hispanoamericana, el cuento ocupa un lugar privilegiado. Acercarse a este género es siempre un placer: supone encontrarse con el ingenio, la chispa, la agudeza y otras tantas virtudes de quienes dominan el arte de narrar en pocas páginas.

Elegir algunos nombres entre sus grandes cultores es una tarea difícil. En esta ocasión, sin embargo, quiero detenerme en Julio Cortázar, aun a sabiendas de que dejo de lado a escritores de la talla de Borges, Fuentes, García Márquez, Quiroga y Rulfo, entre muchos otros. Me ocuparé de uno de sus cuentos más conocidos: La autopista del Sur.

Conviene partir de una consideración sobre la relación entre literatura y realidad. Al recrearla, el escritor puede convertirla en metáfora, símbolo o instrumento de reflexión. También puede llevarla más allá de sus límites visibles para revelar aspectos que, en la experiencia cotidiana, pasan inadvertidos. Esta capacidad resulta particularmente sugerente en la literatura de ciencia ficción.

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