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Cierre parcial de Intel: el alto costo de la mala gestión económica

La salida de Intel no es solo el cierre de una planta. Es una advertencia. La política económica no puede seguir como se ha manejado, ajena a la realidad que vive el país. Es de la mayor urgencia revertir la apreciación cambiaria

09/08/2022     Belén, Heredia. Intel celebra su 25 aniversario en Costa Rica con la inauguración oficial de la Planta de Ensamble y Prueba.
09/08/2022 Belén, Heredia. Intel celebra su 25 aniversario en Costa Rica con la inauguración oficial de la Planta de Ensamble y Prueba. Rafael Pacheco Granados
En el año 2022, Intel celebró su 25.° aniversario en Costa Rica con la inauguración oficial de la Planta de Ensamblaje y Prueba, la misma que ahora piensa trasladar a Asia. (Rafael Pacheco Granados)

Costa Rica ha sido el líder en atracción de inversión extranjera en América Latina. No por casualidad encabezó, en 2021 y 2022, el Greenfield FDI Performance Index, un indicador que ajusta la inversión según el tamaño de cada economía. Fuimos un caso de éxito. Pero ese caso exitoso empieza a mostrar debilidades. En 2023 retrocedimos en el ranking y, más recientemente, la salida de la planta de ensamblaje y prueba de microprocesadores de Intel encendió una señal de alarma. ¿Qué estamos haciendo mal?

Conviene recordar que el ingreso de Intel al país, en 1997, transformó la matriz exportadora e inició una estrategia de largo plazo. Pasamos de exportar bienes agrícolas y productos industriales livianos a consolidar un hub de dispositivos médicos, servicios empresariales y tecnología de punta. Hoy, más de 500 empresas operan bajo el régimen de zonas francas, generan empleo para casi 200.000 personas, que producen 14% del PIB nacional. Ningún otro país de la región ha dado un salto estructural de esta magnitud.

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