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‘Aún estoy aquí’: la importancia de no olvidar

Esta es una de esas películas que deberían proyectarse en las escuelas, para que los jóvenes, a veces ajenos a sucesos barbáricos no tan lejanos, mediten sobre lo que está en juego cuando el terror lo ejerce el gobierno

Aún sigo aquí, mejor película extranjera Premios Óscar 2025
"Aún estoy aquí" de Walter Salles, es tan hermosa como dolorosa. La Nación

FIRMAS PRESS.- Hace casi 30 años, Walter Salles nos deslumbró con el filme Estación Central de Brasil. El director de cine brasileño lo ha vuelto a hacer con su nueva película, Aún sigo aquí, que el domingo, en la noche de los Óscar llegó como una de las favoritas en las categorías de Mejor Película Internacional y Mejor Actriz Principal, y se quedó con el primero de estos dos galardones.

A Salles le interesa incursionar en la memoria colectiva y también en la propia memoria de su cine; por eso, si en 1998 tuvo como protagonista a la actriz Fernanda Montenegro, una de las grandes del cine brasileño, en una historia con profundo calado social, en 2024 el personaje principal de Aún estoy aquí lo interpreta la hija de Montenegro, Fernanda Torres, digna heredera del buen arte de su madre.

Su nueva película se sitúa en los años 70, cuando la dictadura militar arreciaba en el país bajo la bota de Humberto de Alencar Castelo Branco después del golpe de Estado perpetrado en 1964. La dictadura se prolongó hasta 1985 y, en el transcurso de gobiernos sucesivos con mano de hierro, hubo cientos de desaparecidos, torturados y persecución a la libertad de prensa. En suma, fueron años de terrorismo de Estado en nombre de la cruzada anticomunista, antiguerrilla y, sobre todo, con el ánimo de aplastar toda manifestación de autonomía que contraviniera el ideario fascista nacionalista de la cúpula militar.

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