Columnistas

Acorralados por la pobreza

Ronald Matute

Unos ojillos curiosos asomaron mientras una mujer intentaba venderme una golosina, un llavero o un lapicero. Tiene cinco o seis años a lo sumo, pero a tan corta edad se nota que ya es consciente de las penurias de su hogar.

La pequeña juega en el frío piso con una muñeca despelucada, pero sigue con atención las maniobras que su mamá realiza para ganarse algunas monedas enfrente de un restaurante de comida rápida.

Son pasadas las 8 p. m. de una noche ventosa de diciembre. ¿Cuánto tiempo más tendrán que permanecer en ese sitio? Los ojillos curiosos parecen resignados a una larga espera, así como a la vida de limitaciones que lleva.

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