Columnistas

¿A qué viene la sorpresa con Trump?

Quienes hoy dicen estar sorprendidos por este alarmante viraje del republicano, en su día eligieron ignorar los claros signos que dio durante su primer mandato

Marcha previa a segunda toma de posesión de Donald Trump, el 18 de enero 2025 en Nueva York
Marcha previa a segunda toma de posesión de Donald Trump, el 18 de enero 2025 en Nueva York Canva

FIRMAS PRESS.- Donald Trump no le tiene apego a la verdad, pero nunca ha mentido en lo que respecta a sus intenciones. Por eso, resulta sorprendente la cantidad de personas que ahora muestran desconcierto por las agresivas acciones del presidente estadounidense desde que asumió el en enero anterior.

Tiendo a creer que dichas personas votaron por el republicano –extrañamente, muchas de ellas no lo admiten abiertamente–, porque creyeron que el retorno de Trump era una mejor alternativa a otros cuatro años de gobierno demócrata. Abundan, también, los que no ejercieron el derecho al voto, no por ser trumpistas, sino a modo de castigo a un partido, el demócrata, que no logró convencer a pesar de que la economía (supuestamente el factor que más moviliza a los electores) gozaba de buena salud cuando Trump venció a Harris. Hasta los votantes más jóvenes, tradicionalmente alineados con tendencias liberales, en esta ocasión favorecieron el movimiento MAGA (Make America Great Again) que enarbola el actual mandatario; en especial, los hombres jóvenes parecen haber encontrado en el movimiento trumpista una reivindicación de sus aspiraciones.

Indudablemente, en esta ocasión Trump se impuso con holgada ventaja. Pero lo que llama la atención es que, desde que juró su cargo, el pasado 20 de enero, aumenta el estupor entre muchos de los que apostaron por su retorno. Digamos que hay perplejidad, y también preocupación, por la celeridad con que el presidente y su entorno desmantelan el Estado. Sin duda, la prioridad de su gabinete es cumplir a pie juntillas los deseos de un líder cuyo perfil se asemeja más al de un emperador que al de un estadista. La autocensura se activa incluso en su círculo, con algunos de sus hombres más cercanos, como Elon Musk o J.D. Vance, desdiciéndose de cualquier opinión que discrepe con el presidente. Hoy por hoy, Trump está rodeado de aduladores que han ascendido no precisamente por sus aptitudes.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌