Columnistas

34 años de justicia constitucional

El presidente de la Sala Constitucional reflexiona sobre las casi tres décadas de existencia de este tribunal, su peso social, los desafíos y si es tiempo de cambios

Fernando Castillo, opinión
Fernando Castillo, opinión

Antes de 1989, la Constitución no tenía una vigencia real en nuestro medio, pues no existía una tutela efectiva de los derechos fundamentales, ni mucho menos un respeto por el principio de supremacía constitucional.

Para obtener una protección ante acciones u omisiones de las autoridades públicas que lesionaban los derechos fundamentales, los procesos de amparo y habeas corpus no eran céleres ni eficaces.

A pesar de que una norma podía resultar contraria a la Constitución, era necesario cuestionar su constitucionalidad ante la Corte Plena a través de un recurso extraordinario y esperar que una mayoría muy calificada de sus miembros —dos tercios de la totalidad— la anulara, hecho que era poco frecuente.

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