Las transformaciones que está viviendo el mundo contemporáneo, en su transición de la sociedad industrial a la sociedad posindustrial, han dejado obsoletas muchas teorías y conceptos que eran útiles en el pasado colocando a las ciencias sociales ante la necesidad de dar respuesta a las nuevas y precipitadas transformaciones sin un instrumental adecuado. Los problemas del desfase de las ciencias sociales no tienen la misma relevancia para el buen desempeño de los programas de desarrollo, que tiene la carencia de una visión de futuro compartida o la parálisis progresiva que afecta la gestión del Estado, pero contribuyen a dificultar la tarea.
Si bien las ciencias sociales están dando un aporte considerable a los programas de desarrollo y los avances realizados, por ejemplo, en los estudios sobre la pobreza han permitido ubicar y caracterizar los diversos sectores sociales de pobres y definir con precisión políticas y líneas de acción para mitigar y prevenir la pobreza, existen aún problemas importantes que se presentan en la ejecución de los proyectos. Estos problemas se derivan:
a) De la concepción cartesiana de la ciencia que desagrega el conocimiento en estrechas parcelas limitando la integración en el análisis y compresión de los procesos.
b) De una mayor demanda proveniente de las necesidades de gobernabilidad, de la que han surgido una gran parte de los conceptos prevalecientes y que resultan ser de poca utilidad para entender los procesos de cambio.
c) De la falta de evaluación de los programas sociales y de carencia de investigaciones sistemáticas sobre el impacto de los programas y proyectos sobre los grupos y sectores sociales.
Sobre la necesidad de superar el enfoque cartesiano de las ciencias y desarrollar una visión holística capaz de generar respuestas efectivas a los problemas contemporáneos existe una amplia literatura, que puede encontrar fácilmente quien se interese por el tema, como "El punto crucial" de Fritjof Capra. Aprovecharé aquí para mencionar brevemente al menos algunos elementos sustanciales de los puntos "b" y "c" que guardan estrecha relación entre sí y con la concepción cartesiana de la ciencia.
Los conceptos macroeconómi- cos y sociológicos prevalecientes, útiles para ubicar sectores, definir causas e incluso proponer políticas no siempre tienen la misma capa- cidad a la hora de elaborar y eje- cutar proyectos operativos. Esta limitación, que abre espacios al clientelismo político para generar dependencia en vez de progreso, se deriva de enfoques que dejan de lado la naturaleza del desarrollo de las personas y las colectividades. En "Capacitación y discapacitación en los proyectos de desarrollo" publicado en el cuaderno N 60 de FLACSO, explico detalladamente como la confusión que se hace frecuentemente del concepto de capacitación, concepto clave en los procesos de desarrollo, con instrucción o conciencia, conduce a la dependencia, cuando no a la discapacitación y el fracaso total de los proyectos. Algo similar sucede con el concepto de pobreza. Cuando no se distingue de manera operativa las diferencias cualitativas entre la pobreza temporal y la estable, se cae fácilmente en el asistencialismo. Por ejemplo, el estudio de BID "A la búsqueda del siglo XXI" si bien entrega todos los elementos para comprender la importancia de esta distinción e incluso habla de la importancia del capital humano, como se limita en análisis al uso de los conceptos macroeconómicos de la economía política liberal o marxista, para la cual solo hay capital físico, termina recomendando "transferencias". Este termino contable resulta ser poco útil para operativizar las recomendaciones políticas, pues primero lo define como sinónimo de asistencia, más adelante los autores se dan cuen- ta de que la primera definición de-be ser ampliada, pues no se trata de asistencia y amplían su significado, esta vez como inversión social; en otro caso la transferencia es vista como asistencia, pero condicionada a procesos de promoción paralelos, de tal forma que su uso no resulta muy útil para el trabajo de quienes deben elaborar programas y proyectos.
Estas referencias pudieran parecer puntillistas y ojalá fueran solo eso. Lamentablemente, los resultados de los esfuerzos institucionales y de las políticas dependen de la calidad de su fase operativa y ahí se encuentran algunas de las principales debilidades en el aprovechamiento de las ciencias sociales.
Superar estas últimas limitaciones es importante para el logro de los proyectos de desarrollo, pero esto solo es posible cuando existe evaluación de los proyectos y se realiza una investigación permanente a través de la colaboración entre centros de investigación e instituciones públicas, incluyendo las ONG. En este sentido, existe una dependencia recíproca entre el desarrollo nacional y el de las ciencias sociales cuyo punto de apalancamiento se encuentra en la introducción de la evaluación y de normas de cooperación entre las instituciones públicas y de investigación.