En conversación con amigos, colegas y vecinos ya pensionados, sobre el tema del pago de impuestos, una gran mayoría coincide en que desde hace un año se encuentran morosos o con algún atraso, por un simple motivo. Por lo visto, mucho obedece a esa directriz que deja solo al BCR y al BAC la exclusividad para recaudar esos dineros.
En mi caso, vivo a 150 metros de una agencia de la Mutual Alajuela, en la que hacía los pagos mensualmente y sin problema. También estoy a 600 metros de una sucursal del Banco Popular en Guadalupe, donde también podría acudir a pagar.
Pero ahora muchos de nosotros debemos desplazarnos en bus o en Uber para hacer esos pagos desde la ventanilla.
Pensábamos que esa orden sería temporal, pero ya lleva casi un año.
Sé que si el gobierno modificara de nuevo esa directriz de exclusividad, la morosidad fiscal disminuiría mucho.
Se trata de facilitarles a los ciudadanos cumplir con sus compromisos y no complicar el procedimiento. Todos ganaríamos.
Daniel Antonio Madrigal Sojo, Goicoechea
Aumentos en límite de crédito
Los bancos ofrecen tarjetas de crédito que permiten a sus clientes realizar compras y pagar después, dentro de un plazo establecido. Se trata, sin duda, de una oportunidad de negocio para las entidades financieras.
Sin embargo, surge una interrogante: ¿por qué algunos clientes, a pesar de cumplir puntualmente con sus obligaciones, tienen dificultades para obtener un aumento en el límite de crédito autorizado?
El cliente que paga la totalidad de su deuda cada mes evita los intereses por financiamiento. Aunque representa un buen perfil de pago, podría generar menos ingresos para el banco que aquel que mantiene un saldo pendiente y paga intereses mes a mes.
¿Será entonces que la responsabilidad financiera del cliente no siempre coincide con los intereses comerciales de la entidad bancaria?
Resulta paradójico que una persona que demuestra disciplina, solvencia y puntualidad en sus pagos pueda sentirse castigada por cumplir con sus obligaciones.
La pregunta de fondo es sencilla: ¿debería premiarse la responsabilidad de pagar a tiempo?
Jaime Morera Monge, Alajuela
La crisis del bienestar
Las crecientes protestas en Europa y América Latina reflejan un profundo malestar ciudadano. El elevado costo de vida, el deterioro de los sistemas de pensiones, las dificultades de los sistemas de salud, la inseguridad ciudadana y las restricciones presupuestarias a la educación pública evidencian un preocupante debilitamiento del bienestar social.
Mientras los gobiernos destacan indicadores macroeconómicos favorables, muchas familias experimentan una realidad diferente: sus ingresos pierden capacidad adquisitiva y los servicios públicos no responden a sus necesidades.
La disciplina fiscal es necesaria, pero no puede convertirse en una justificación permanente para sacrificar la educación, la salud y la seguridad social, pilares fundamentales del desarrollo humano.
Costa Rica no es ajena a estas tensiones. Los gobernantes deben comprender que la estabilidad económica carece de sentido pleno si no se traduce en bienestar social para la población.
Cuando el progreso deja de beneficiar a las mayorías, la protesta social se convierte en una expresión del desencanto y de la pérdida de confianza en las instituciones.
Guillermo Rivero González, Desamparados, San José
Cartas por WhatsApp
Estimados lectores: recibimos cartas a la columna también por WhatsApp. El número es 6135-0204. Por favor, anoten al pie de su texto, en un mismo mensaje, su nombre completo y lugar de residencia. No publicamos textos si la redacción está enteramente en mayúsculas, tampoco si contienen comentarios ofensivos o lenguaje soez, ni si se sustentan en noticias falsas. La Nación se reserva el derecho de publicación y edición.
Artículos de opinión
Para enviar un artículo de opinión a la sección “Foro”, el texto no debe sobrepasar los 4.500 caracteres con espacios, debe estar bien escrito y ser conciso. Además, es necesario adjuntar una copia de la cédula por ambos lados e indicar su profesión u oficio.
El texto debe enviarse al correo foro@nacion.com en un documento de Word u otro formato editable y debe ser exclusivo para La Nación.