La Universidad Latina, en Heredia, se ubica entre un área comercial al sur y una zona residencial al norte. Pues dicha casa de enseñanza escoge su parqueo del sector norte, colindante con el área residencial, para llevar a cabo actividades molestas y ruidosas todos los domingos, muchas veces desde las 6 a. m. Estas incluyen desde ensayos de bandas y música a alto volumen reproducida con parlantes hasta trabajos ruidosos. En la sociedad moderna, ni siquiera las instituciones académicas son ejemplo de buen comportamiento y respeto al prójimo.
Deseo decirles a los señores diputados y a la señora presidenta:
No somos de izquierda o de derecha, de oficialismo o de oposición. Somos uno solo: Costa Rica, y nada más.
Como funcionarios elegidos por el pueblo, trabajen por el bien de nuestro país. El que inició esta división ya no es presidente. A ustedes les toca trabajar en lo que les corresponde, que para eso les pagamos. Costa Rica está primero.
Carlos Umaña Araya, Calle Blancos, Goicoechea
Desfachatez completa
Resulta inadmisible que, con fondos estatales, el PPSO alquile un vehículo de lujo para la diputada Mayuli Ortega, con el pretexto de que trabaja mucho y debe desplazarse varias horas al día, mientras el gobierno hace recortes al presupuesto de las universidades, las becas Avancemos y otros muchos programas sociales.
Debería ser su problema si cree que, como diputada, no puede usar un vehículo más modesto. Es un abuso el presupuesto destinado a los vehículos del Poder Ejecutivo y de la fracción oficialista, así como a la protección personal de sus funcionarios. ¡Desfachatez completa!
Jorge Salas Oviedo, Alajuela
La dignidad no admite excepciones
Nunca imaginé que la denigración de un ser humano, como la que hemos visto en El Salvador, pudiera ocurrir también en Costa Rica. Es un insulto a la memoria de nuestros ancestros, quienes lucharon por la libertad, la justicia y el respeto a la dignidad humana.
Que estas situaciones ocurran en países donde históricamente se han vulnerado los derechos humanos puede no sorprender a muchos; pero que Costa Rica permita prácticas que atenten contra la dignidad de las personas es motivo de profunda preocupación.
Que una persona esté privada de libertad no significa que haya perdido sus derechos humanos.
La justicia debe aplicarse con firmeza, sí, pero también con respeto a la dignidad, a la ley y a los principios que distinguen a una sociedad democrática. La verdadera fortaleza de un país no se demuestra únicamente en cómo trata a quienes viven en libertad, sino también en cómo trata a quienes están bajo su custodia.
La dignidad humana no se pierde tras las rejas. Los derechos humanos no son un privilegio: son un derecho de todos.
Amalia Montero Mejía, Escazú
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