Cartas

Nada como nuestras mascaradas

Da gusto pensar en los enanos y espantajos enfiestados, y en los gigantes bonachones que bailan felices al son de la cimarrona, sacándole chispas al asfalto

Cartas a la columna, cartas de los lectores, cartas
Exponga sus inquietudes sobre servicios públicos, atención al cliente y opiniones sobre la realidad nacional. Escríbanos a cartas@nacion.com Dominick Proestakis

La fiesta de Halloween es una celebración de origen celta. Respeto los gustos de cada quien, pero opino que, entre sustos que no asustan y brujas que no hechizan, ese festejo se ha convertido hoy en un evento mercantilista que solo rinde honor al consumismo.

¡Qué diferencia con el risueño diablo de nuestras mascaradas! Da gusto pensar en los enanos y espantajos enfiestados, y en los gigantes bonachones que bailan felices al son de la cimarrona, sacándole chispas al asfalto. ¡Y esa genuina alegría del pueblo! Sembremos en nuestros niños el respeto y la admiración por estas entrañables tradiciones vernáculas, que reflejan la idiosincrasia del auténtico ser costarricense.

Julio Vindas Rodríguez, San Pablo de Heredia

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌