La fiesta de Halloween es una celebración de origen celta. Respeto los gustos de cada quien, pero opino que, entre sustos que no asustan y brujas que no hechizan, ese festejo se ha convertido hoy en un evento mercantilista que solo rinde honor al consumismo.
¡Qué diferencia con el risueño diablo de nuestras mascaradas! Da gusto pensar en los enanos y espantajos enfiestados, y en los gigantes bonachones que bailan felices al son de la cimarrona, sacándole chispas al asfalto. ¡Y esa genuina alegría del pueblo! Sembremos en nuestros niños el respeto y la admiración por estas entrañables tradiciones vernáculas, que reflejan la idiosincrasia del auténtico ser costarricense.
Proyecto ‘Conexión Curridabat’
Felicito a la Municipalidad de Curridabat por su proyecto “Conexión Curridabat”, un ejemplo que debería replicarse en todo el país. El transporte colectivo debería ser gratuito, financiado con los impuestos que los ciudadanos pagan a las municipalidades, porque sus beneficios económicos y sociales superan ampliamente su costo: menos presas, contaminación y enfermedades, y mayor atractivo comercial frente a cantones colapsados por los vehículos.
¿Por qué destinar tanto espacio público a transportar un automóvil por persona cuando un autobús puede movilizar a decenas? Urge habilitar carriles exclusivos que garanticen rapidez y puntualidad, así como una aplicación que informe en tiempo real de cuándo llegará cada unidad. La movilidad no debe ser un privilegio de quienes viajan en carro individual, sino un servicio eficiente para todos. Invertir en transporte público es invertir en salud, tiempo, economía y calidad de vida.
Randall García C., Alajuela
Grave peligro en carretera
Periódicamente, circulo por la carretera hacia Paraíso de Cartago (ruta 10) y he notado que el puente sobre el río Barquero (50 metros antes del restaurante Nila) tiene uno de sus pasos peatonales laterales completamente cerrado por mal estado de la estructura metálica. Esto obliga a los peatones a invadir la calle para poder pasar; un gran peligro pues en esa zona los carros circulan muy rápido.
Pido al Conavi hacer una inspección. La reparación debe hacerse antes de que ocurra una tragedia.
Gonzalo Roldán Ruiz, El Molino de Cartago
No escuchar
Anêkoos es una palabra del griego antiguo que significa, literalmente, “desobediente”, o, mejor dicho, “el que no escucha”. Sin embargo, ese no escuchar no se debe a una actitud de rebeldía o confrontación, sino a la ingenuidad de quien, pudiendo escuchar, se niega a hacerlo.
Podemos decir que, más que un rasgo de la tontería (¡solo quiero que me escuchen, pero no escuchar a nadie!), este comportamiento describe una emoción casi infantil cuya máxima expresión es el berrinche.
Así, la adultez exige de nosotros un cierto dominio de sí: un pudor cuya ecuanimidad se basa en poder sostener sosegadamente cualquier emoción telúrica y visceral. Ojalá nuestros dirigentes políticos tuvieran a bien prestar atención a estas humildes observaciones.
Francisco Barrientos B., Coronado
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