Cartas

La curul y la tosca herramienta de Mayuli Ortega

Nos enteramos de la existencia de una señora, ahora diputada y alta dirigente de cierto partido, convertido por voto popular en dueño de una reserva millonaria como ‘deuda política’

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Es lamentable que sigan existiendo cargos políticos que se asumen para escalar altas posiciones con privilegios que, de otra manera, nunca se lograrían. Es el caso de ciertas autoridades, mayormente votadas por personas que habitan en las olvidadas provincias costeras del país. Así, nos enteramos de la existencia de una señora, ahora diputada y alta dirigente de cierto partido, convertido por voto popular en dueño de una reserva millonaria como “deuda política”.

Resulta que se le adjudica a ella un carro de gran lujo para sus desplazamientos, alquilado por cuatro años y por una suma escandalosamente alta. Suma que se podría emplear, por ejemplo, para pequeñas pensiones a ciudadanos y votantes muy pobres de esas provincias. Viene a mi mente el recuerdo del exdiputado y vecino José Merino, del Frente Amplio (FA), a quien a menudo me encontraba en la calle cuando él, caminando, se desplazaba, ida y vuelta, entre su casa y la Asamblea Legislativa.

Como sea, no veo relación entre una curul y la “tosca herramienta” requerida para cumplir con las funciones propias del cargo, algo libremente elegido y, por cierto, ya muy bien pagado.

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